Quizás no sea la primera vez que, dando vueltas y más vueltas en busca de un sitio para aparcar, el sufrido conductor, a punto de la desesperación, acaba encontrando un hueco. Se aproxima y, en contra de lo que pensaba, ve que justamente ese sitio está ocupado por un peatón que le indica que ya está cogido, que lo está guardando para otro que viene de camino.
La indignación es lo primero que se le viene a la cabeza. Porque piensa que, una vez más, ha llegado tarde. Otro ha llegado antes.
Sin embargo, no es así. Es un error pensar que un peatón puede erigirse en guarda de un espacio de la calzada. Es más, está expresamente recogido en el artículo 122 del Reglamento General de Circulación, que prohíbe a los peatones «permanecer en la calzada o en el arcén sin causa justificada». Esto significa que un peatón no puede detenerse en la calzada para esperar a un coche que va a ocupar un sitio de aparcamiento.
Y, desde luego, guardarle el sitio a un amigo no es «causa justificada», ya que para hacerlo el peatón está ocupando parte de la calzada que, como tal, es para los vehículos, no para los peatones. Como peatón, puede permanecer, como mucho, en la acera. Y desde ahí hacer todas las indicaciones que quiera, pero en ningún caso invadir la calzada o impedir que aparque otro vehículo. Aparte del riesgo de ser atropelladlo, ese peatón estaría incurriendo en dos delitos: invasión de la calzada y obstaculización de la circulación.
En definitiva, que el sitio para aparcar pertenece al primero que lo ve y aparca su vehículo, no al peatón que lo ocupa. Bueno es saberlo, no solo para los conductores que se encuentran con esta situación nada extraordinaria, sino también para los listillos que acostumbran a tomar posición del sitio a la espera del amigo de turno. Pueden ser denunciados. Y hasta atropellados.
Y si no, que se lo digan a la señora de Talavera de la Reina que el pasado verano protagonizó una de las discusiones de tráfico más virales de los últimos meses. Guardaba un sitio para su hija, pero otro vehículo llegó antes, y empujando con el morro a la señora acabó aparcando su vehículo. El video merece la pena

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