Aparcar en las grandes ciudades es cada día más difícil. Ni siquiera pagando los costosos parking rotatorios, muchas veces desbordados por vehículos de turistas y visitantes de los centros históricos. Incluso la zona azul, que cada día invade más el espacio urbano, empieza a estar abarrotada, sobre todo a horas punta.
En definitiva, que encontrar un sitio donde aparcar empieza a ser una cuestión de vida o muerte. Es tal el problema, principalmente en las grandes capitales, que hay conductores que prefieren dejar el coche aparcado de forma ininterrumpida mientras que no sea estrictamente necesario usarlo.
No es extraño ver, sobre todo en las zonas céntricas de ciudades históricas, coches que permanecen aparcados en el mismo sitio varios días o incluso semanas. Esto es también frecuente en zonas residenciales, donde escasean las plazas de aparcamiento o garajes.
Pero no se trata de coches abandonados. Son vehículos de poco uso, cuyos propietarios, atemorizados por el trance de no encontrar un hueco libre cuando más se necesita, han preferido renunciar durante una temporada al coche.
Preocupados por esta especie de usurpación privativa del espacio público, algunos ayuntamientos han empezado a actuar. Por ejemplo, el de Madrid y el de Sevilla prohíben expresamente que un vehículo esté aparcado más de cinco días seguidos en el mismo sitio, eso sí, sin contar sábados y domingos. El de Barcelona da un plazo de diez días, y da igual si son festivos.
Pero el caso más llamativo es el de Vigo, que no permite más de dos días; pasado este tiempo, el coche puede ser multado con 80 euros, aunque sin pérdida de puntos. Y si el coche sigue en el mismo sitio pasados 15 días, puede pasar a ser considerado en abandono, y en consecuencia, una grúa lo remolcará.
La multa es, más menos la misma en todas las ciudades que han reglamentado este asunto. Pero lo peor no es la multa, sino que, por la imagen de posible abandono, un vecino lo considere sospechoso, llame a la policía y acabe interviniendo la grúa.
Las soluciones de aparcamiento empiezan a ser cada día más complejas. Olepark, la primera plataforma digital que pone en contacto a propietarios de plazas de garaje con vehículos necesitados de aparcar, se está mostrando como una solución eficiente y muy práctica, gracias, entre otras cosas, a su singularidad colaborativa.

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